El tiempo funciona de manera muy aleatoria en esto de los videojuegos. Es bastante frecuente que alguien recuerde un titulo con un velo de nostalgia que hace que el producto sea mejor en la memoria, pero también sucede lo contrario, la comparativa cruel que mide un juego muy clásico desde una perspectiva actual que, claramente, no lo va a favorecer. Esta última situación se aplica a Pit Fighter, un título de Atari que se lanzó en 1990, incluso antes que Street Fighter II y fue el primer juego de lucha en digitalizar humanos.
Hago la aclaración de «digitalizar humanos» porque el primer juego en utilizar imágenes digitalizadas en el genero es Last Apostle Puppet Show: Chinese Exorcist de 1988, un título que usaba digitalizaciones de marionetas y que si lo conocés sin buscarlo deberían darte algún tipo de premio, sin lugar a dudas.
Pit Fighter llevó la idea gráfica de aquel juego y la mezcló con lo que estaba de moda por aquellos días: las películas de artes marciales con torneos ilegales con apuestas y público muy extraño de por medio.
El juego de Atari le permitía a quien jugase encarnar a tres luchadores distintos (Buzz, Ty y Kato), entrenados en estilos de lucha particulares, cuyo objetivo era ganar un torneo de lucha ilegal, algo bastante poco sencillo.
Más allá de lo que pueda desprenderse de algunos análisis actuales del juego, en 1990 Pit Fighter era una maravilla visual, recordemos que esto fue anterior a otras producciones más consagradas de este mismo estilo como Mortal Kombat.
Demás está decir que las mecánicas jugables tenían muchísimo que pulir pero ¡estamos hablando de 1990! y aún así el juego añadía muchas cosas interesantes incluso para el presente.
El género de lucha se caracteriza por poner dos personajes en pantalla en un combate delimitado por un determinados número de asaltos o tiempo, pero siempre dos personajes, en algunos casos aparece algún otro adicional como ayuda momentánea, pero por un breve período. En Pit Fighter era factible encarar el juego de a tres jugadores en simultáneo contra el CPU lo que es incluso innovador al día de hoy.
A su vez, el juego permitía desplazamientos en todas las direcciones con profundidad en un ring gigante para la epoca delimitado por el público que asistía al encuentro pugilístico del bajo mundo. Esta audiencia no solo estaba digitalizada, además interactuaba con los luchadores alentándolos, golpeándolos y proveyendo de algunos ítems no muy legales.
El juego presentaba destellos pixelados de sangre en algunos golpes y en los escenarios podrían encontrarse palos, cuchillos, botellas, carteles y hasta motos que se podían utilizar para dañar a los oponentes y también podían usarse en contra. Esta mecánica en particular tardó muchísimo en volver a sumarse a los juegos de lucha (se me viene a la mente el Final Fight Revenge en 1999) y aún hoy no es para nada frecuente.
Tal vez yo mismo esté recordando las horas que pasaba en los salones de videojuegos con esta máquina, concretamente en un Sacoa cerca del Parque Rivadavia en Buenos Aires, y eso me haga ver el juego mejor de lo que era, pero lo cierto es que las mecánicas citadas en esta nota son hechos concretos y la innovación del juego es algo innegable, principalmente en materia gráfica, algo que sirvió para que la industria tuviese hitos como la llegada del ya citado Mortal Kombat.
Pit Fighter se llevó a casi todas las consolas de la época tanto las de 16 bits como las portátiles, la Master System de Sega y a MS-DOS con resultados bastante polémicos dependiendo de la plataforma. El juego se incluyó también en las recopilaciones Midway Arcade Treasures 2 y Midway Arcade Treasures Deluxe de 2006.