Fist of the North Star (Hokuto no Ken ) es uno de los nombres clásicos del manga y del animé que inspiró muchísimas series que son, incluso, más famosas que esta saga fuera de su Japón natal. La franquicia tiene muchos videojuegos que la mayoría nunca salieron de su país natal, aunque hay algunas excepciones como este título de Master System desarrollado por uno de los miembros originales del Sonic Team, Yuji Naka, que llegó a salir de tierras niponas, pero con algunas concesiones, eso sí.
A nivel jugable, el título original es un calco exacto del Kung Fu Master de la NES con muchísima más variedad de escenarios y enemigos y un apartado gráfico bastante superior al que proponía el trabajo del título de Nintendo muy propulsado por la explosión de los enemigos tras recibir el golpe de Kenshiro, el protagonista de la aventura, algo que viene directamente desde el material que sirve de base para el juego.
Imagínense que al día de hoy el nombre «Fist of the North Star» es bastante poco conocido fuera de Japón (excepto para un público específico de personas), en 1986 cuando el juego salió al mercado Kenshiro y sus compañeros eran absolutos desconocidos, por lo cual Sega decidió llevar el juego a otras latitudes con otro nombre y alterando completamente la historia.
De esta manera nace Black Belt, en donde Kenshiro fue reemplazado por Riki, un artista marcial que debía ser muy bueno porque también aplicando un simple puño o una patada hacía explotar a los oponentes en pedazos. Imagino que Riki estaría imposibilitado de competir en torneos de karate por estas mismas razones.
Si bien en apariencia los protagonistas conservan casi el mismo diseño estético con diferencia de su ropa, los escenarios y los enemigos tuvieron que rediseñarse por completo para poderlos adaptar a la nueva historia que se había creado para los jugadores en territorio occidental y que no guardaba relación alguna con la propuesta japonesa, excepto en la acción.
En Hokuto no Ken la historia se centra alrededor de Kenshiro, un humano sobreviviente de una guerra nuclear que devastó al planeta y que es un maestro del Hokuto Shinken, un arte marcial que domina los puntos de presión del cuerpo humano.
En Black Belt, no existe tal apocalipsis y la acción transcurre en tiempos modernos para la época con una ambientación que recuerda a territorios asiáticos.
La finalidad en ambos juegos sí es la misma y consiste en rescatar al interés amoroso del protagonista, pero las vicisitudes que estos enfrentan en ambos juegos son un tanto desparejas. Por ejemplo, Kenshiro debe enfrentarse a enemigos gigantes mientras que Riki lo más grande a lo que le pega es a un luchador de sumo, lo cual no digo que sea sencillo, pero en comparación creo que en la edición japonesa es todo más cuesta arriba para el protagonista.
Por otro lado, en Black Belt los ítems de regeneración de energía son bastante más comunes que en su contraparte japonesa.
Más allá de las diferencias de los distintos enemigos regulares que en Hokuto no Ken remiten a los antagonistas del manga, en Black Belt intentaron normalizarlos más y, por supuesto, se cambiaron los nombres.
Es así como, por jemplo, Souther pasó a conocerse como Rita e incluso con pelo largo no tiene rasgos muy femeninos, con justa razón. Algunos escenarios también se eliminaron de cuajo, por ejemplo, la sexta fase se redujo apenas a una batalla con un jefe.
Hokuto no Ken / Black Belt es considerado por muchos como uno de los mejores juegos del catálogo del Sega Mark III / Master System, la 8 bits de Sega. Tal es así que en Japón se lanzó un remake del juego para la PlayStation 2 bajo el sello de Sega Ages 2500. El título aporta gráficos modernos y algunos detalles a la estructura del juego original, pero no pudo igualar el amor al clásico.
Este año se estrena una nueva versión del anime que puede hacer que nazcan colecciones de títulos con la posibilidad de nuevas localizaciones aunque sea al inglés, algo que estoy seguro haría muy feliz a mi amigo Javi Olazábal, el artista que diseñó todos los caballeros que ven en este sitio y el propio logo de Camelot Translations, que es un ferviente seguidor de Kenshiro.