Contra el Tercer Reich o el Master State: La localización de Wolfenstein 3D

La mención de Wolfenstein lleva a casi cualquier persona que haya tenido algo de conciencia a principios de los 90s a recordar un juego magnífico de acción en 3D. Si bien no fue, como popularmente se cree, el primero de ese género, sí fue sin dudas el que llevó al gran público el estilo FPS que luego reafirmaría su posición de líder con títulos como Doom de ID software.

Wolfenstein tuvo dos entregas previas al llamado “3D”: Castle Wolfenstein en 1981 y Beyond Castle Wolfenstein en 1984 de la mano de su desarrollador original, Muse Software pero que en nada se asemejaban el estilo del juego que popularizaría la gente de Id Software ni a su apartado gráfico, siendo estas dos entregas títulos enfocados en el sigilo con una perspectiva isométrica.

Wolfenstein 3D fue tan popular que su protagonista, el oficial William “B.J.” Blazkowicz, se paseó por casi todas las plataformas de juegos de la época intentando escapar del Castillo Wolfenstein con aciertos e infortunios como veremos a continuación.

El nivel de violencia y la simbología nacionalsocialista que se aprecia durante todo el transcurso del juego convirtió al Wolfenstein 3D en el candidato principal para entrar en la lista de juegos prohibidos en Alemania en los 90, lugar que supo ocupar hasta el año 2019 cuando las autoridades alemanas decidieron colocar al título en la lista verde. Para que se entienda la importancia que Alemania le daba (y en muchos casos aún le da) a infringir la prohibición de jugar a ciertos videojuegos, la sola tenencia de una copia de Wolfenstein era considerada un delito con hasta pena de prisión efectiva.

En medio de ese escenario se comienza a plantear la idea de hacer una adaptación del juego para Super Nintendo. Nintendo con su política de juegos “para toda la familia” (como ya vimos en el caso de Mortal Kombat) impuso fuertes condiciones para que Wolfenstein apareciese en su consola, esas pautas llevaron a que los localizadores se pusiesen bastante creativos para adaptar ciertos aspectos del juego, algunos tan básicos como la misma historia.

Al tener que quitar cualquier tipo de referencia al nazismo, la historia original de Wolfenstein tuvo que ser modificada casi en su totalidad sin que perdiese sentido el juego. Es así como Blazcowicz pasó de ser un oficial polaco a ser un soldado de la “República” que debía derrotar ya no a la Alemania de Hitler sino al “Master State” comandado básicamente por un Hitler sin su característico bigote cuyo nombre fue “Staatmeister” (nadie sabe la razón por la cual el nombre continuó en alemán) y eso es solo la versión americana del juego.  La versión japonesa de Super Nintendo añade el subtítulo “The Claw of Eisenfaust” al título y reemplaza casi todo. El principal villano es “Adolf Trautmann” un loco que tiene como pasatiempo experimentar con un virus de nombre “Medicine LDD4” para revivir a los muertos. Con la ayuda de ese ejercito de zombis y otros mutantes de su creación tiene la idea de conquistar el mundo y, como era de esperarse, el único ser en la tierra que puede detenerlo es el bueno de Blazkowicz.

La localización no se detuvo solo en la historia sino que también modificó a destajo aspectos como la música y las voces digitalizadas. Un ejemplo claro es el cambio del himno nacionalsocialista, Horst Wessel Song, que suena en un midi interminable en la versión de PC y que fue suplantado por otra melodía. Las voces de los soldados, originalmente en alemán, se convirtieron en órdenes en inglés.

Las diferencias, por supuesto, tenían que llegar al nivel gráfico. No existía forma de que Nintendo permitiese que sus jugadores pudiesen matar soldados enemigos a balazos pixelados y que muriesen desangrados, ni que en los siniestros calabozos del castillo donde transcurre el juego hubiesen pilas de huesos y restos de sangre, por lo que estos detalles se omitieron completamente en la versión de consola. Ah, la gran “N” tampoco veía con buenos ojos que sus jugadores le disparasen a ovejeros alemanes que venían a atacarlos, por lo que decidieron cambiarlos por ratas gigantes en lugar de no incluir al enemigo en la adatación. Al parecer matar ratas pixeladas estaba mejor visto en la época.

La sangre de la versión original (izquierda) fue completamente erradicada de la versión de SNES (derecha).

En la versión original (izquierda) el jugador era atacado por perros, en la versión SNES (derecha) por ratas gigantes.

Otro de los problemas del apartado gráfico era qué hacer con todas las esvásticas y los cuadros de Hitler que aparecían por todos los niveles del juego. Para eso se retocaron algunos píxeles aquí y allá y bueno… quedó algo que satisfizo a Nintendo aunque dejó con gusto a poco a los jugadores de consola que ya venían bastante castigados con esta localización.

A la izquierda Hitler, el enemigo de la versión original y a la derecha el Staatmeister (o Hitler sin bigote), el enemigo de la versión de SNES.

Los simbolos nazis se pueden apreciar con claridad en la versión original. La versión de SNES los hace irreconocibles o los omite enteramente.

El sentido del húmor del juego, mucho más orientado a un público adulto, se tuvo que alterar para satisfacer los requerimientos que presentaba Nintendo para su localización por ende la forma de seleccionar los niveles de dificultad y el mensaje de confirmación de salida del juego se volvieron mucho más convencionales o se eliminaron totalmente.

Algunos de los comentarios que podrían resultar ofensivos en los estándares de Nintendo fueron modificados por palabras convencionales, como en el caso de la selección de los niveles de dificultad.  El mensaje de confirmación de salida no existe en la versión de SNES.

Las muertes de algunos de los jefes se celebraban con la famosa Death Cam que hacía las veces de repetición del momento de la muerte del enemigo con un poco más de detalle. Dado el nivel de violencia y el detalle (para la época), esta característica no se hizo presente en la versión de Super Nintendo.