La historia de cómo Flash fue Flush man en Sudamérica

Todos los niños y adolescentes de los 80s/90s que disfrutaban de leer cómics en Argentina, Uruguay, Bolivia y Chile tuvieron una gran época de la mano de Editorial Perfil que en ese entonces se dedicaba a traer, con algún retraso, las aventuras de los personajes más populares de DC Comics de forma oficial y por un precio bastante accesible. La calidad del papel y la tinta a veces dejaban algo que desear, es cierto, pero cuando tenías 8 o 10 años y estabas viendo como Batman luchaba contra sus enemigos para volver a dejarlos en el asilo Arkham, esos detalles no te importaban mucho.

Superman, Batman, la Liga de la Justicia, algunos especiales y anuales, todos pasaban por la mano de Editorial Perfil con bastante éxito y sin demasiadas observaciones por parte de los fanáticos que consumían mes a mes las historias de sus personajes favoritos. Sin embargo, llegaría la controversia con la “localización” del nombre del personaje más rápido de DC, me refiero al querido Flash o, como fue conocido en esa época en estas partes de Sudamérica: “Flush man“, en una publicación que saldría desde 1991 a 1995.

¿Por qué ese nombre tan ridículo? ¿No había ningún traductor para evitar ese desastre? ¿Alguien erró una vocal al tipear? No. La historia es más o menos así: por ese entonces Andrés Accorsi era la persona encargada de traducir Flash (y otros títulos de DC también, si mi memoria no falla) y, honestamente, viendo algunos números que aún tengo la suerte de conservar, puedo decir que hacía un trabajo muy bueno considerando que en esa época en Argentina, al menos, Internet era un concepto de ciencia ficción y la traducción un proceso mucho más analógico. Mayormente las traducciones de Accorsi conservaban un tono “neutro” con alguna que otra palabra de español bien rioplatense y (algo que sí me molestaba bastante) la constante traducción de los nombres de los superhéroes a excepción de Batman y Superman, es así como nos llegaban Flecha Verde, Fuego Nuclear, Bicho Azul, etc.

Como dato adicional puedo decir también que en una convención que puede haber sido o no una Fantabaires (en esos años era lo más cercano a la Comic Con en estas tierras) Accorsi y otros más tuvieron la suerte y la desgracia de hacer de interpretes de Neil Gaiman ante un montón de fanáticos de Sandman. Una tarea que al día de hoy le envidio desde lo profesional pero imagino la dificultad de la tarea debido a ese público tan detallista.

De cualquier forma y a pesar de que siempre la culpa recae en los traductores, Accorsi nada tuvo que ver con la elección del poco agraciado título “Flush man“. La localización forzada del título “Flash” (que se había mantenido igual en países hispanohablantes como México) tuvo que ver con un tabloide de chimentos que llevaba ese nombre por aquellos años y era publicado por el rival más cercano de Editorial Perfil, la Editorial Sarmiento.

Ante la posibilidad de una demanda legal por el uso del mismo nombre, Accorsi y compañía presentaron una amplia variedad de títulos alternativos para el cómic, algunos muy buenos como “El nuevo Flash”, “El Relámpago” o “DC Presenta: Flash”. Desafortunadamente, alguien en la gerencia de Perfil sin mucha idea de nada decidió de forma unánime que Flash y Flush compartían casi el mismo sonido, por lo que el cómic finalmente se publicó como “Flush man”. El público no recibió el cambio de una manera muy buena y en los círculos del cómic de aquellos años se cansaron de burlarse de la editorial durante los primeros números, algo que también impactó muy negativamente en las ventas de la revista, principalmente durante el primer año de publicación.